Rigor (mortis)
¿Seguro que las cintas deben apretarse tanto?
Desde luego que sí.
Gotitas de sangre comienzan a multiplicarse a lo largo del corsé. La mujer, subida en una tarima forrada, se mira en el espejo. Intenta dar un saltito pero le resulta imposible mover ninguno de los dos pies.
Es de una hechura admirable.
No sé, creo que me cuesta respirar.
¿Acaso quieres saltarte el protocolo?
Ni hablar, eso lo sabe con seguridad.
Es la primera vez, dice, y se nota la voz aguda.
Las púas son de nácar, hemos conseguido lo mejor. Se ensartan siguiendo un patrón bellísimo, las heridas conforman un dibujo excepcional. Eres historia viva. Una obra de arte en movimiento.
La mujer tiene ganas de llorar. La emoción le atornilla la garganta y sólo intenta asentir viendo cómo la blusa comienza a integrársele en el cuerpo.
Ya imagina el numero de visitas, los comentarios en la otra red.
Sería imperdonable no tener esas imágenes. Tú coloca las manos así, como si lo hubieras lucido toda la vida.
Se pregunta cómo la van a trasladar, imagina que la levantarán en volandas ensartada como un marrano que estén a punto de despiezar. El brillo de las alhajas cegando a los curiosos en la plaza.
Ni un sólo reproche a las múltiples capas de organdí. Quince, veinte sayas aprisionándole las piernas. Filigranas que le cruzan el vientre. Un ornamento recién salido del mismísimo infierno coronando una cabeza que ahora se le antoja diminuta.
Y la flor roja como un órgano que palpita, mucho más viva ahora que apenas siente un hilillo de aire acurrucándosele en los pulmones.
Nadie podrá decir que no se lo toma en serio piensa con el entendimiento lento y abotargado.
Las castañuelas resuenan.
Recuerda la figura del baile, el pico del pañuelo. Piensa en todo lo que nos trajo hasta aquí.
El último rayo de luz le cae en el rostro como una lengua de animal muerto, como el barro formando la costra que ha de cerrarle la boca para siempre.
Cantareras del barrio de La Chanca (Almería) en 1960. Foto de archivo. […] Así, del calor de la cabeza o de la cadera podía permear y dibujar curvas propias del físico de quienes portaban sin afectar este hecho casi mágico a la cualidad del líquido elemento. Igual que de la forma de andar o de la manera de tocar unas palmas.
Mientras viva en el mundo
has de vivir con la pena
que la ropa de tu cuerpo
te se ha de volver candela.
🌾 Esta mañana he comenzado Los guardianes, de Sarah Manguso (Alpha Decay, 2024) y me he dado de bruces con algo que me obsesiona: el efecto mariposa emocional y sus consecuencias en extremo. Los hechos que suceden en paralelo. La impredecible manía de evocar otras realidades posibles, pequeñas e íntimas, pero imposibles de corroborar al fin y al cabo. Su estela en las diferentes líneas del tiempo.
🔮Auguramos un hondo recorrido al texto del artista Julio Ruiz, Un tiro te peguen (2026) que ansiamos tener entre las manos. Viva imagen de lo que es estar en la vida dejando una huella indeleble.
💅Maravillada con DTF St. Louis (2026). Desde la intro hasta la construcción de cada uno de los personajes. A cada paso de la trama pienso oye, ¿y por qué no?
Desquiciario también es un fanzine de tirada exclusiva por iniciativa de Pedro Toro, con diseño de Jabi Medina. Puede ser tuyo, sólo escríbeme.
Gracias por leer 🌪️


